COMO SE INICIA UN OSTEOPATA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Hector Montoya   
Martes, 16 de Diciembre de 2008 13:20

A la osteopatía  se puede llegar por curiosidad, por vocación o por aspiración científica. Es increíble la forma como se llega  a la osteopatía, teniendo en cuenta  que tanto pacientes como terapeutas tienen diferentes motivaciones para acercarse a esta forma de medicina manual.

Me gustaría iniciar por mi propia experiencia:

Recién nacida mi primera hija, estaba mi esposa bañándola y se agacho a recoger un jabón y ya no se incorporó. Regresaba de mi trabajo en el hospital y claro, que lo primero que quise hacer fue regresarme y que la revisara el ortopedista, la angustia de ella de no poderse mover y el llanto de la niña al ser atendidas fue un concierto que me dejaron en desconcierto y sin saber que hacer.

Recurrí a lo mas practico: visitar a mi vecino que era “quesero” y siempre tenia llena su consulta. Pues ahí llegue con mi paciente en un grito de dolor y una hija medio bañada, pidiendo no tener que hacer cola y esperando se me atendiera lo mas pronto posible. En estos casos no sabe uno si decir que es medico o no, pero ante las miradas de los que estaban en la sala de “nosotros también tenemos dolor”, sin embargo, me decidí y dije como queriendo justificarme “soy medico, acabo de salir de una guardia muy dura, y me acabo de encontrar en casa a mi esposa toda chueca y dolida…”, con el dolor, la generosidad se vuelve solidaridad, así que me ofrecieron lugar y no tuve mucho que esperar.

¿UN OSTEÓPATA?
La sala de espera no tenia diplomas, no había propaganda de laboratorios médicos, no vi ninguna enfermera, ni siquiera tenia una terminal de tarjetas de crédito… un lugar limpio, sencillo, donde la gente hablaba muy bien de su “osteópata” (sic). Con que este consultorio no era de queseros, era de osteopatas, caray ¿y eso que era?

Era una sorpresa para mi, pues siempre presumí de conocer muy bien, al menos como cultura general, el mundo de las especialidades médicas.

Uff… un osteópata, me entraron dudas, pues de los queseros sabia mas o menos hasta dónde y que se podía esperar de ellos, pero estos “nuevos” sujetos de la medicina si eran desconocidos en un todo y por todo.

Esperamos unos 20 minutos en la sala de espera y la cara de dolor de mi esposa era un reflejo de su desesperación, todos los signos de alarma y descontrol se le apreciaban notablemente: palidez, contractura de lo músculos de su cara, imposibilidad de sentarse  y sus ojos apretados en un rictus que le impedían ver a nadie, lo único claro era la forma violenta con que apretaba mi mano.

Al parecer los osteópatas eran muy olorosos, la fragancia me hacia pensar en el Lolol y el aroma diluido de alcanfor, pero no era desagradable, también se percibía un olor exquisito a lavanda; me sentía en un estado en un estado muy particular de mi conciencia, observaba a los otros pacientes, sentía los olores, tocaba los sillones en la impaciente espera y escuchaba los comentarios de los otros pacientes: “no se preocupe, Sánchez es muy bueno, ahorita queda bien la señora”.

Muchas dudas me venían a la cabeza ¿Quién era ese tal Sánchez que tanta confianza generaba en los pacientes, qué era ese asunto de la osteopatía? Si sabia que mi esposa tenia una lumbalgia aguda severa porque ni procedía según los cánones que como medico bien conocía en ves de andar ahí ensayando cosas  que tal vez pudieran hasta dejarla peor… no me sentía muy seguro de seguir ahí.

 

LOS RESULTADOS HABLARÓN
Por fin sale una señorita y anuncia que podemos pasar, sin dar lugar a mas dudas entramos. una mesa de masaje con toallas guinda, una pequeña mesa con ventosas, aceites, algunos cuadros con láminas osteomusculares y sobre todo, una sensación de paz llenaba aquel lugar de la terapia.

Minutos después, llego un personaje que cambiaria sustancialmente mi labor medica, el Dr. Luis Alfonso Sánchez. Alto, fornido, con unas manos grandes que me hicieron pensar que mi pobre esposa iba a ser apachurrada como una tostada, contrastaban con su afable carácter y su sonrisa; empecé a escuchar como muchas veces su celebre frase “Haga favor de subirse a la mesa”

Las negativas de mi esposa a subirse y la seguridad del Dr. Luis Alfonso de convencerla que era cosa de un ratito para estar bien, lograron que me fuera relajando y que contemplara atónito como la iba conduciendo a través de un masaje relajante y de unas maniobras sobre su columna (tronaba como leña seca ( a la ausencia de dolor.

En un tratamiento que duro aproximadamente 25 minutos y después de escuchar la otra frase celebre “levántese, puede caminar ya no tiene nada”, recibí una sonrisa de mi esposa que pudo caminar sin dolor.

 

GRAN HALLAZGO Y PREPARACIÓN
Mi esposa encontró a un medico que la curara y yo a un maestro, pues decidí que tenia que aprender ese arte y ese oficio. Me costo convencer al Dr. Sánchez de esta decisión, es demasiado su trabajo como terapeuta, pero después de meses de llevarle a muchos de mis pacientes a los que yo no podía ofrecerles un tratamiento tan  contundente como el suyo, finalmente aceptó.

Agradezco a dios que me presentara de una forma tan curiosa la definición de mi vocación médica, pues a través del Dr. Luis Alfonso Sánchez me abrió el camino hacia este enorme mundo de la osteopatía. Mil gracias Luis Alfonso.

Durante años tome cursos sobre osteopatía, unos aislados, otros articulados, maestros que llegaban de España, otros venían de cursos que organizaban escuelas de Estados Unidos sobre Osteopatía Craneal en México, en fin… años de búsqueda y complemento a lo que ya sabía sobre ésta técnica manual.

Todo cambió cuando conocí un estilo muy particular de practicar la osteopatía, cuando vi. en acción a los osteópatas franceses. Tuve el gusto y privilegio de compartir con 14 compañeros más las enseñanzas del DO Jean Piere Garden, osteópata y posturologo, a quien le vimos realizar espectaculares curaciones, mil gracias a el por enseñarme a ver antes de tocar.

 

EL ESTILO PRÁCTICO
Pero algo faltaba, la cantidad de libros y técnicas, hacia de la osteopatía un mundo demasiado denso en lo teórico, difícil de explicar en lo practico. La bendición divina no se hizo esperar y la presencia de Alain Bernard Garrido dio a nuestro grupo de estudiosos de la osteopatía un toque de refinamiento, cientificidad y eficacia terapéutica.

Su esfuerzo de ir y venir durante 3 años de Europa a America coronó nuestra ambición de tener una formación global en osteopatía.

En una enseñanza clara. Práctica, firme según las enseñanzas del Dr. Andrew Tyler Still, fundador de la Osteopatía, son el legado de Alain Bernard para México y para nosotros.

A usted, maestro, mil y mil gracias, pues nos sumamos a los alumnos de Brasil, Italia, Francia y España que tuvieron el mismo gusto de recibir todo este oro molido que es la Osteopatía para beneficio de la humanidad doliente.

Tantos pacientes, tanto dolor, tanta dificultad de formarse como osteópata, así surgió la necesidad y la idea Del Dr. Alain de formar una Escuela de Osteopatía, para ayudar a difundirla en un sentido profesional, con bases bioéticas, médicas y sobre todo racionalmente practicas con un gran sentido humanitario.

 


TÚ PUEDES SER OSTEÓPATA
En un principio dirigimos  la enseñanza a médicos fisioterapeutas, rehabilitadores y masoterapeutas certificados, pero ante la petición de ingreso de muchas personas que ya tienen una carrera previa o de los que apenas la van a iniciar, estamos desarrollando un programa que implica materias como Anatomía, Fisiología, Biomecánica Humana, bioética, etcétera materias esenciales para poder formarse como un osteópata calificado; no necesitas ser médico titulado en esta nueva etapa, además de los cursos regulares, estamos impartiendo las materias antes mencionadas para que no te pierdas la gran oportunidad de cursar este Diplomado de alto nivel en Osteopatía, obteniendo al final un diploma y una certificación como se hace en las escuelas europeas.

Así lo han hecho ya los alumnos de la primera generación de osteópatas en formación, quienes al finalizar su preparación recibirán la correspondiente certificación directamente de la escuela de Dieva, de Barcelona, España, a través de Dr. Alain Garrido.

Una oferta de trabajo digna para nuestros futuros egresados, tratamientos seguros, comprobadas curaciones para nuestros pacientes y sobre todo la difusión según la mas pura tradición del fundador Dr. Taylor Still y de los grandes maestros que le siguieron, son el propósito de la Escuela Stilliana de Osteopatía Iberoamericana a la cual te invito a que te unas para sumergirte en el maravilloso mundo de esta técnica manual y holística.

Actualizado ( Martes, 16 de Diciembre de 2008 13:27 )